Mi historia
Un recorrido personal y profesional que cambió mi forma de entender la alimentación


Hola, soy Gabriela —aunque puedes llamarme Gaby.
Ecuatoriana de nacimiento, media italiana y catalana por adopción. Capricornio innata, tímida pero cercana cuando cojo confianza.
Nunca tuve del todo claro que quería ser nutricionista. Barajé otros caminos, pero había algo que siempre estuvo presente: en mi casa la alimentación tenía un valor importante. Así que, finalmente, elegí la nutrición.
Con los años empecé a pasar consulta acompañando, sobre todo, a personas que querían perder peso. Muchas lo conseguían… pero con el tiempo volvían al punto de partida. Observando esos procesos, noté un patrón que se repetía: pautas muy estrictas, evitación de alimentos, control constante. La alimentación podía ser “correcta”, pero se perdían el disfrute, la vida social y la calma.
Y yo me preguntaba:
¿de verdad este es el precio que hay que pagar?
Hasta que una voz interna me dijo:
“Gaby, algo no está bien en tu forma de acompañar.”
Esa frase marcó un punto de inflexión.
Con más formación y experiencia, comprendí que el enfoque desde el que estaba acompañando no encajaba con el tipo de bienestar que yo quería promover. Necesitaba revisar mis propias creencias y transformar mi forma de acompañar para que fuera coherente con mis valores y con la manera en la que entendía el cuidado.


Si quieres empezar a cambiar tu relación con la comida desde un lugar más amable, este puede ser el primer paso.
En paralelo, me mudé a España y atravesé un proceso personal profundo que incluyó psicoterapia y formaciones en mindfulness. Ahí empezó una transformación real.
En ese proceso descubrí algo que me removió: mi relación con la comida también estaba marcada por la restricción, la culpa y la sensación de tener que hacerlo todo “bien”. Era una alimentación aparentemente saludable, pero vivida desde la exigencia. Y cuanto más me limitaba, más intensa era la respuesta: culpa, descontrol, atracones.
Fue entonces cuando comprendí que las emociones, las creencias y la forma en la que nos tratamos influyen profundamente en cómo comemos.
Hoy acompaño desde otro lugar.
Un lugar más humano, consciente y amable.
Donde la alimentación deja de ser control o culpa y se convierte en una forma de escucharte, cuidarte y reconectar contigo.
Ya no creo en las dietas para perder peso.
Creo en construir una relación tranquila, flexible y respetuosa con la comida y con el cuerpo.
Si has llegado hasta aquí, quiero que sepas que estoy aquí para acompañarte y ayudarte a encontrar más calma y menos ruido en tu relación con la alimentación. Porque mereces comer en paz y vivir desde un lugar más amable contigo.
Un espacio para entender qué necesitas ahora
Más sobre mí


Soy persona antes que nutricionista. Disfruto del dulce después de comer y he aprendido a escucharlo sin culpa, desde la calma y el respeto.
Antes de cada sesión me regalo dos minutos de respiración para llegar con presencia (y no solo con prisa).
Cataluña ocupa un lugar especial en mi vida y confieso que el pa amb tomàquet se ha convertido en uno de mis placeres sencillos.
Me encanta cocinar. Es una de mis formas favoritas de cuidarme, crear y conectar.
Soy ecuatoriana de nacimiento, pero Barcelona me ha regalado una versión más tranquila y consciente de mí misma.
Si algo de lo que has leído conecta contigo, puedes escribirme directamente. Te leo.


